Y no una Alicia cualquiera. ESTA Alicia:
Sí, es cierto, parece descabellado, pero últimamente no paro de pensar en realizar una corta adaptación del videojuego "Alice: Madness Returns". Para quien no sepa muy bien de qué va este videojuego, os pongo un poco en situación:
"Alice: Madness Returns es la continuación del videojuego American McGee's Alice, lanzado en el año 2000. Después de los hechos ocurridos en el primer juego, Alice Liddell se vuelve loca y cree que es la responsable del incendio que mató a su familia, escapando a una versión macabra del País de las Maravillas. Después de estar internada en el Asilo Rutledge, fue dada de alta. El juego se sitúa en 1875, un año después de que saliera del centro. Alice, ahora con 19 años, vive en un orfanato en el Londres de la época victoriana, bajo los cuidados del Doctor Angus Bumby, un psicólogo que usa la hipnosis para ayudar a los niños a olvidar sus recuerdos. A pesar de que ella cree que está curada, sigue teniendo alucinaciones con el País de las Maravillas."
Desde que me enteré de la existencia de este juego, su argumento me atrajo tanto, tanto, tanto, que decidí que costara lo que costase, en algún punto de mi vida realizaría una adaptación.
¿Las causas? "Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll me parece uno de los cuentos más sombríos que jamás he leído. El problema es que casi todas las adaptaciones que se han hecho han dejado de lado el tema de la locura, que tan importante es para entender la historia, y se han centrado en el aspecto infantil.
Incluso la versión de Tim Burton, que todos sus fans pensábamos que iba a realizar desde la perspectiva de la locura que rodea el País de las Maravillas, dejó mucho que desear en ese sentido al centrarse en una línea argumental definida. La película es visualmente increíble, pero el hecho de tener un argumento tan preciso y determinado quita el encanto que tiene el cuento original.
Me gustaría lograr lo imposible. Hacer una adaptación del videojuego y al mismo tiempo del libro en un cortometraje de pocos minutos, centrándome en el aspecto de la locura tan característica de este cuento.
¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No lo creo...

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